9 de noviembre de 2016

Carta de Gabriela Mistral a la poeta sanfabianina Luz Montecinos

Gabriela Mistral y Yin Yin en
Petrópolis, Brasil.
Cara Amiga:

Mil perdones por este imperdonable silencio. No he tenido una sino dos mudanzas y mi salud sólo ahora es buena.

La noticia del espantoso terremoto la tuve en Florida, en un pueblecito medio español y yanqui, en el que me refugié para aliviarme de un desgaste nervioso del viaje, dos años parecido al que usted tiene.

Allí escribí una página sobre el Niño de Chillán, que a usted leería. A todas las pensé y a usted más que a todos, porque llevaba consigo al Cristo mandado y tal vez hecho de sus manos y la memoria fresca de la criatura admirable que es usted. Tremenda desgracia. Todavía no acabo de entender lo que serían treinta mil muertos en una sola ciudad nuestra, y en ese sitio tan dulce que no parecía señalado para una tragedia semejante. Dios les ayude a rehacerse, a reconstruir no sólo la ciudad, sino la vida de cada uno, y les de esperanza más que a los otros y les reafirme la voluntad de vivir y de ser felices de nuevo.

Mala cosa es la fatiga. Un gran médico francés dice que no hay sino dos manderos de la muerte, la intoxicación y la fatiga. Cuídesela, vale por su cerebro y sus nervios - que yo separo - No puede servir a su lindo niño ni a sus niños de la escuela ni a su marido ni a nadie, sin servirse antes a sí misma, con reposo largo, seis meses lo menos, de no tocar papeles ni repasar problemas económicos ni morales. Dése silencio, olvido y algo de infantibilidad, de niñería ...

Los trabajos que me mandó tienen las cualidades y defectos de sus maestros, lo cual nos pasa a todos los demás. Amado Nervo fue una de las almas más tiernas que ha producido nuestra raza violenta y sensual. Un alma casi femenina, que por eso se aviene tanto con la nuestra. La ternura es algo mucho más raro y más delicado que el amor y yo lo miro como un dejo divino de los seres. Tagore, a pesar de pertenecer al mismo clima, por la vejez de su pueblo, es más profundo y a ratos tónico. Pero a ambos hay que mezclarlos con otros vinos más fuertes, con clásicos griegos, por ejemplo, o con los rusos anteriores al pobre diablo de Stalin. o con los españoles grandes del siglo XVI o con el folklore de los pueblos (antiguos) profundos o sencillamente con el Viejo Testamento. Así ellos vienen a quedar completos; ellos quiero decir, aquellos dos maestros sutiles y amorosos, casi mujeres. Usted lo hará y en saliendo de su depresión física, reanudará su labor literaria, no despreciando, como yo lo hice, una juventud en leer sin una selección dura y en leer demasiado de lo que se tiene cerca, que es bueno sólo en pequeñas lonjas. Tengo a la vista sólo tres hojas de su carta. No veo claro en ellas, si me pedía un prólogo o una simple opinión íntima. Dígamelo de nuevo. Dotes tiene usted de sobra; no es pasta, temperamento, sensibilidad, lo que nos falta a las mujeres, cuando empezamos a escribir: nos falta una disciplina dura y recia, un descontento de nosotras que no sea pesimismo, sino voluntad de superación. Tengo muy poco tiempo de escribir, hay un correo de 150 a 200 cartas por mes y mis fuerzas ya no pueden con esos. Así y todo la ayudaré con breves consejos y breves noticias. Vuélvame a escribir. Léase las novelas de asuntos judíos de Thomas Mann, lo único realmente grande de la novela universal de este instante. Léase a los rusos viejos. Y trabaje su francés y sobre todo su inglés, para gozar de los poetas ingleses, que tanta falta le han hecho al criollo. Sea ruda consigo misma, exíjase, golpéese y a la vez téngase amor con el cuido de su cuerpo, pues la salud mala derrumba la mejor alma. Hágalo por su niñito, por su compañero y por mí.

Agradezco al chiquito lo que me mandó. Le beso los pies y manitas por ese regalo sin precio de su cariño, por una mujer ausente y vieja de cara poco blanda para los niños. Dígale por mí muchas ternuras.

Me conmovió su colección de fotos y las de ustedes, las familiares, las estimé mucho.

El ausente quiere tener delante rostros queridos y cordiales que vayan ayudando a vivir.

Mi salud es bastante veleidosa; aquí en Petrópolis he tenido semanas muy buenas y caídas del viejo mal. Mi dieta es de más y más rigurosa, pero hay siempre infecciones del riñón por el intestino. Todo esto da una fatiga mala de sentir y que para el trabajo. Como usted sigo haciendo versos, menos frescos, menos vivaces, menos lindos, que los suyos. Trabajo siempre muy ayudada por los míos que me cuidan de una manera tal que me da vergüenza.

Dígale a su compañero que también deseo que él me estime y me quiera. Ustedes, pobrecitos, viven el destino de la lucha con el ambiente no poco cerril, aunque sea ...pedagógico; viven el conflicto de una sensibilidad aguda en medio de poblaciones agrias por silvestres.

Tengan esa virtud parda y maravillosa, que es la paciencia. Querría saber si puedo hacer algo por ustedes en lo que toca a su oficio, a su profesión. Diganmelo también.

El Cristo me ayuda a no caer en la desesperación del tiempo en que vivimos, el vuestro, el que no disteis como prenda humana y divina. El que les pague esta gracia, que yo no podría pagar con poco ni con mucho.

Un abrazo mío y de Connie y un beso para los tres, porque también puede besarse a un hombre, cuando se tienen 51 años... Y perdón, perdón, y cariño, cariño.

                                                                                 (firma de Gabriela Mistral)

PD. No escriban al Consulado, que queda lejos. Hoy 14 de enero de 1940. Feliz año, queridos y que Dios nos salve a todos.

Sepulcro de la poeta Luz Montecinos en el cementerio de San Fabián de Alico.

Nota:

Esta carta me fue legada por mi abuelo Ramón. Desconozco la forma como llegó a sus manos, aunque sé que él la atesoraba. He respetado cada aspecto formal de la carta, y sé que de ella puede deducirse información anexa, como el hecho de que deben existir abundantes fotografías de Luz Montecinos y su familia en el archivo de Gabriela Mistral, pero esa será tarea de una investigación posterior.

El terremoto referido es el de Chillán, ocurrido el 24 de enero del año anterior y que costó la vida a 30 mil chillanejos.

Conocí de vista a la poeta Luz Montecinos, la recuerdo caminando lentamente cerca de la Plaza de Armas, aunque su rostro a ratos se me desdibuja. Yo era muy pequeño y ella falleció a comienzos de los 80. Algunos de sus poemas han sido publicados en antologías nacionales, pero la presumible mayor parte sigue inédita o se perdió para siempre. Según palabras de mi abuelo "nadie cuidó su legado. Su patrimonio creativo, su biblioteca, su hogar mismo en el sector de Las Guardias, fueron abandonados o destruidos". Mi abuelo solía elucubrar sobre la posibilidad de que tanto Gabriela Mistral como Pablo Neruda, ambos amigos de la poeta Luz Montecinos, hayan pasado por San Fabián. Si él consiguió más antecedentes al respecto ya no tengo como saberlo, pues mi abuelo falleció el pasado agosto y su archivo me fue restringido. Hace un par de años intenté contactarme con el hijo de la poeta, mencionado con ternura por Gabriela Mistral, pero no obtuve respuesta. Lo único que tengo es esta carta y la certeza del lugar de su tumba en el cementerio de San Fabián.

Según se consigna en la Breve Historia de San Fabián de Alico, del investigador Marcial Pedrero Leal, la poeta Luz Montecinos de Gacitúa estudió en el Colegio Santa Rosalía (actual Instituto Santa María de San Carlos). Era propietaria del fundo Los Castaños y contrajo matrimonio con el profesor Carlos Gacitúa, con quien tuvo su único hijo, Sergio. En la década de 1950 trabajó en la Escuela de Cultura Artística de Chillán. Tras la muerte de su esposo se radicó en su tierra donde desarrolló una prolífica labor poética y escultórica. En ese lugar, ubicado en el sector Las Guardias, fue visitada por Pablo Neruda, Gabriela Mistral y otros importantes artistas nacionales.

En la Revista Aniversario de San Carlos, de 1954, describió su tierra a través de la siguiente estrofa:

El río Ñuble cantando,
entre los gallos y el alba
y a los dos lados del río
el valle de Alico;
el puelche baja silbando
arreando reses de nácar;
la luna de contrabando
pasa sus cofres de plata
El río Ñuble se trae
contrabando de esmeraldas
que lo busquen los civiles
que lo busque Fuerza Armada,
que recorren el "Alico"
hasta "el cerro de la plata"
y  el "Venado" y el "Merejo"
y hasta los "Cerros de Lara"

Respecto a su obra escultórica, está pendiente una investigación aparte, indagatoria, que ubique, reúna, analice y muestre su inmenso valor patrimonial. Mi abuelo solía referirse a esas obras, las que él conoció, las describía con entusiasmo y lamentaba no saber más de ellas.

Sobre estas esculturas, Marcial Pedrero Leal anota en su libro: "las expuso en Concepción en 1965. El diario El Sur del 9 de diciembre de aquel año publicó una nota donde señala: "su arte no termina en el tallado en madera, sino que se proyecta hacia otros campos, como la poesía, siendo su obra, también ampliamente conocida en los medios literarios nacionales".

En su poema más conocido,"Geografía de mi pueblo", revela todo su encantamiento con esta tierra, su gente, su valle y la belleza de las estaciones.

"Geografía de mi pueblo"


Aquí San Fabián de Alico,
entre robles y cerezos;
huasos de poncho y espuelas, 
jinetes en día nuevo;
las chinas, su risa fresca
a la grupa de un lucero;
aquí su quincha de estrella
la medialuna del cielo.

Pañuelos verdes, los trigos,
agitan claros recuerdos
aquí San Fabián de Alico
entre coigües y canelos
aquí poemas de lumbre
luciérnaga del sendero
y en las páginas del Ñuble
la luna escribiendo versos

Aquí las carretas pardas
Su danza de trigos nuevos
Aromando los caminos
Lado a lado de mi pueblo;
Aquí las mariposas blancas
Volantines en el viento
Aquí presencia de montes
Con su fragancia de peumos

El puelche amenaza a veces
Con su revolver de acero,
Mi pueblo cierra las puertas
Lo mismo que a un bandolero;
A veces la nieve deja
Su ramo de azahares tiernos
y un velo blanco de novia
Para una novia del pueblo…

Gabriela Mistral, por su parte, había llegado recientemente a Petrópolis, Brasil, cuando escribió esta carta. La acompañaban su hijo-sobrino Yin-Yin y su secretaria Consuelo Saleva. Venían desde Francia, escapando de la guerra, o más bien intentando proteger a Yin-Yin. Tuvieron una breve escala en Florida, para recuperarse y tomar nuevos aires. 

En Petrópolis confluyeron con Stefan Zweig y su esposa, con quienes los unió una profunda amistad. Fue en esa misma ciudad donde posteriormente se suicidaron tanto Yin-Yin como Zweig y su esposa.

                                                                                                   Jorge Muzam


8 comentarios:

  1. Que valiosa joya la carta, su contenido, el momento en que fue escrita y que se haya conservado para que podamos disfrutar de la sabiduría y el cariño que desborda a raudales. Un privilegio que la hayas compartido.

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    1. Es un valioso documento histórico. Muchas gracias, querida Encarna.

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  2. Hola Jorge; gracias por tan buena historia. Llegué a ella a través de un post en Facebook de mi primo Ricardo Montesinos.

    Soy el nieto mayor de Luz. Su trabajo escrito y artístico y su biblioteca - al menos buena parte de ellos - está en poder de mi padre,médico siquiatra jubilado, su único hijo y mencionado en la carta de Gabriela. Otra parte sigue en San Fabián donde mis primos Montesinos Guerrero.

    Mi padre aún se acuerda del regalo que envió a la poetisa, un trabajo manual de niño. El Cristo que se menciona es un rostro tallado en madera de castaño: en una pieza sólida mi abuela talló dos Cristos simétricos y al separarlos, regaló uno a Mistral; el otro lo tiene mi padre.

    Efectivamente, por el fundo Los Castaños en San Fabián pasaron varias veces Mistral y Neruda; mi padre cuando niño estuvo en brazos de ambos.

    En fin, sobre la silueta y rostro de Luz, puedo decir con certeza - mi memoria, fotos y la opinión de tías muy mayores - que es ver a mi hermana menor (nacida un 24 de Enero, terremoto de Chillán, del que mi papá se acuerda bien).

    Es muy interesante lo que puede haber en los archivos de tu abuelo y en los de Mistral al respecto, así como en los de mi padre. Si no me equivoco, alguna vez vi fotos de mi abuela junto a Gabriel Mistral, o tal vez era Mistral sola, con dedicatoria.

    Un abrazo,

    Felipe Gacitúa.



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    1. Agradezco todo lo que me cuenta en su comentario, estimado Felipe. Espero recopilar más antecedentes para contribuir a mantener viva la memoria de su abuela.

      Reciba un afectuoso saludo desde San Fabián.

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  3. Gracias Jorge.

    Estaré al tanto de las noticias de San Fabistán, tierra de hombres de montaña.

    Felipe.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. P.S.

    ¡Que buena la actualización del post! Aquí va un fragmento de otro trabajo, llamado "Geografía de mi pueblo":

    Pañuelos verdes, los trigos,
    Agitan claros recuerdos;
    Aquí San Fabián de Alico
    Entre coigues y canelos;
    Aquí poema de lumbre
    Luciérnaga del sendero
    Y en las páginas del “Ñuble”
    La luna escribiendo versos…

    Y otra estrofa mas adelante:
    El puelche amenaza a veces
    Con su revolver de acero,
    Mi pueblo cierra las puertas
    Lo mismo que a un bandolero;
    A veces la nieve deja
    Su ramo de azahares tiernos
    y un velo blanco de novia
    Para una novia del pueblo…

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  6. Muchas gracias, estimado Felipe. Incorporaré el fragmento del poema que envías junto a todos los datos que vaya encontrando. Un abrazo sanfabianino.

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