1 de febrero de 2017

Cholito





Jorge Muzam

Su labor en el gran incendio del cerro Alico fue reconocida por brigadistas y autoridades. Embajador extravagante de nuestra comuna. Los medios de comunicación lo quieren y él se deja querer. Ayuda, acarrea agua, hace reconocimiento de áreas, guía a los brigadistas, y todo por iniciativa propia. Cholito es su propio jefe. Se le han dado directrices sobre resguardo personal, pero actúa por sorpresa. Su GPS personal es su experiencia de toda una vida. Conoce cada relieve, cada piedra, cada árbol de nuestra comuna. Lo que se está incendiando es su patio, su oxígeno, su despensa, su sentido de vida.

Yerbatero a la antigua, recorre los cerros buscando insumos para su farmacia natural y los acarrea dentro de un canasto de mimbre coronado por banderitas chilenas. Cada hierba medicinal la tiene catalogada dentro de asépticas bolsitas. Aconseja sobre usos y abusos. Chistoso y exagerado en la transmisión de noticias. Sabe que para cada mal existe una planta, un tallo, una hoja, un arbusto. Y lo que no mejora el bosque no lo mejora nadie.

Cholito nació el 4 de octubre de 1968. Parte de su infancia la vivió en el sector de Las Veguillas. Luego se trasladó a San Fabián donde estudió en la entonces Escuela E-177.
Estuvo diez años en Santiago y en 1998 volvió para radicarse definitivamente en San Fabián dedicándose al oficio de yerbatero, que aprendió de su abuelo, Demecio Valenzuela, cuando lo acompañaba a las veranadas a cuidar rebaños. Allí aprendió las propiedades curativas de las hierbas cordilleranas como la paramela, la yerba del clavo, el té de burro y el apio panul.

Hoy sigue dedicado a su noble actividad. A veces se instala con un puesto de cachivaches en la feria de las pulgas. Extrovertido, conversador, amigo de las cámaras, se le suele encontrar en todos los eventos, en la municipalidad, en el bus, en la plaza, bailando zumba, cueca, salsa, merengue, ranchera, desfilando en solitario, siempre con su canasto de mimbre, su banderita chilena, su estilosa forma de vestir y su amabilidad a flor de piel.

Muy conocido es el realismo mágico de sus historias y las cifras astronómicas que las que acompaña cada aseveración.

En cierta ocasión, Cholito recibió de regalo un minicomponente. No podía más de puro contento y para lograr el mejor sonido instaló un parlante en la cima del Alico y otro en el Malalcura, pudiendo ostentar el mejor sonido imaginario ante sanfabianinos y turistas.

En otra ocasión, le preguntaron a Cholito si iba a ir al cerro a buscar digüeñes.
-No, no voy a subir este año- dijo Cholito.
-¿Y entonces cómo lo vas a hacer?
-Los voy a bajar por internet- fue su respuesta.

Un día, para evitarse el largo descenso del Malalcura, le tiró el lazo a un cóndor y bajo volando.

Muy comentada fue su histórica bajada por el río Ñuble. Amarró unos neumáticos hasta confeccionar una resistente balsa sobre la que transportó toneladas de paramela hasta el valle de Alico.

Cuando narraba el accidente de Cachapoal solía expresarlo así: "Quedó la churreteá de muertos, como ochorrocientos mil y saltó el ñache pa todos lados..."

Se cuenta también que era muy amigo de Felipe Camiroaga, que hasta lo invitó a su matinal en TVN, y no son pocos lo que lo vieron cierta noche cruzando los cielos sanfabianinos montado en una bicicleta.



1 comentario:

  1. Anónimo2/01/2017

    que buena cholito, muy buena voluntad

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